Competencia emocional
El otro día, leyendo el blog de Eduard Punset, me alegré de encontrar un artículo titulado"De la escuela a la vida adulta", porque pone el énfasis en el papel tan importante que juegan las emociones en la vida de cualquier persona.
Esto mismo, que los psicólogos andamos diciendo desde hace mucho (bueno, no todos, sino más bien los de tendencias humanistas), empieza a comprobarse ahora científicamente, como bien podemos observar en el video de la investigación que enlaza Eduard en su blog, titulada "Emoción y cognición: un vínculo visible en ciertas dolencias", donde como bien dice la investigadora: "Y si la emoción y la cognición trabajan juntas, es impensable que a los niños de hoy se les enseñe a ejercitar su memoria, se les transmitan conocimientos en historia, matemáticas, lengua, literatura, física, química... y no se les plantee cómo han de reconocer lo que sienten hacia los demás, hacia su entorno; cómo enfrentarse a los conflictos, a los problemas, a las penas..."
Creo que debemos empezar a plantearnos esto a la hora de educar, porque en terapia es frecuente encontrar adultos superdotados intelectualmente que caen en depresión porque son frágiles emocionalmente: se sienten vacíos, y se pierden en el laberinto de las emociones, allí donde su intelecto no les sirve para nada...O niños que crean síntomas físicos porque en su entorno no son capaces de expresar alguna emoción que en un momento dado gobierna su vida...
Deberíamos ser capaces de crear una escuela que tenga en cuenta estos parámetros, pero deberíamos también ser capaces de ser unos padres capaces de enseñar la importancia de ese mundo interior a nuestros propios hijos...Pero para eso deberíamos ser capaces de llevar a cabo esa tarea primero con nosotros mismos, porque, ¿cómo puede alguien enseñar algo que él mismo no sabe?...
