El domingo pasado estuvimos en la casa de colores, en una iniciativa bastante interesante y divertida que vienen haciendo hace unos años: el día del trueque.
La cosa consiste en coger todas aquellas cosillas que uno ya no quiere, pero que tampoco tira nunca, llevarlas allí y poner un puestecillo.
Después del almuerzo común (cada uno debe traer algo de comida para poner en común), y un juego para romper el hielo (porque la mayoría de la gente que acude no se conocen entre sí), uno se pasea por los puestos y cuando encuentra algo que le gusta, localiza de quién es ese puesto y lleva a esa persona al suyo, y si le gusta algo de lo tuyo, y hay acuerdo de cambiarlo..., pues se da el trueque!
Elige lo que te gusta...
En los puestos hay de todo: discos, libros, ropa, electrodomésticos, accesorios, informática, música, arritrancos, objetos decorativos, recuerdos étnicos, plantas...,incluso cosas no materiales, como me pasó a mí, que cambié un libro por un masaje!
Es una especie de rastro, pero donde la moneda no existe; sobre todo era bonito ver a los niños que ponían sus propios puestos de cosas que ya no querían, y cómo otros niños querían justo lo que otros ya no quieren...Seguro que esos niños, en vez de tirar cada año sus juguetes para sustituirlos por otros nuevos, los guardan para canjearlos el día del trueque..
A ver qué hay por aquí...
Si quieres acudir al próximo trueque, será el 26 de febrero de 2006, en Monóvar